Día Mundial de la Pesca: Un compromiso con el sector ribereño en México

Por: José Jesús Camacho Osuna, presidente del Consejo de Administración de la Confederación Mexicana de Cooperativas Pesqueras y Acuícolas (CONMECOOP)

Mi vida siempre ha girado en torno a la pesca. Soy tercera generación de una familia de pescadores ribereños, de la costa de Baja California Sur, y esa herencia es la que me ha llevado a dedicarme a impulsar a un sector que ha definido mi vida, la de mi familia y la de millones de personas más en mi país.

Cuando uno escucha las palabras sector o pesca ribereña usualmente piensa en un oficio artesanal, en una persona con una pequeña lancha y una caña de pescar. Pero ¿sabía usted que la pesca ribereña es fuente de bienestar para cientos de comunidades costeras, y que es pilar para el desarrollo económico de distintas regiones del país? La actividad emplea directamente a más de 300 mil pescadores en todo el país y contribuye a la alimentación de los mexicanos, ya que dos de cada cinco pescados y mariscos que llegan a nuestras mesas provienen de una pesquería ribereña.

La pesca ribereña es relevante en muchos más aspectos. Es pionera en la adopción de un manejo sustentable que contribuye a conservar los recursos del mar y al bienestar de las comunidades que dependen de ellos; 22 de las 27 pesquerías mexicanas que tienen un certificado que acredita que son capturadas bajo medidas sustentables o se encuentran en camino a la certificación son ribereñas, y su producción llega hasta EUA, Francia, España, Italia, Japón, China y otros mercados en Asia.

No obstante, el desconocimiento y subestimación de las contribuciones de la pesca ribereña limitan su potencial de crecimiento y la apartan de las decisiones de política pública. Por ello, este Día Mundial de la Pesca me gustaría hablarles de las acciones que debemos emprender para posicionarla como una actividad estratégica para México. Esto solo lo lograremos si autoridades, pescadores, academia, organizaciones de la sociedad civil, comercializadores, consumidores y todos los involucrados en la cadena productiva de la pesca, actuamos y trabajamos en conjunto por este objetivo.

El primer paso es trabajar en un ordenamiento de la actividad pesquera; esto es, tener claro cuántos somos, qué pescamos, dónde pescamos, cuántas embarcaciones hay en el país, cuántos permisos existen –por cooperativa y por permisionarios–, todo con el fin de ordenar y regular la actividad, sometiéndola al cumplimiento de las normas. Esto debe ir acompañado de procesos participativos que involucren a todos los actores del sector en la toma de decisiones de la actividad pesquera, para asegurar la productividad de la pesca, mejores ingresos, fuentes de empleo estables y mayor bienestar social. Con ello también contribuiremos a abatir las desigualdades que persisten entre las regiones pesqueras y con respecto a otras actividades productivas.

Por otra parte, el flagelo de la pesca ilegal desacredita la imagen del pescador legal y responsable, desincentiva el manejo sustentable de la pesca y afecta a las especies marinas. Por ello debemos impulsar mecanismos efectivos de coordinación interinstitucional y el uso de la ciencia y tecnología para respaldar la actividad, privilegiar la sustentabilidad de los recursos y mejorar la inspección y vigilancia de nuestros mares y costas.

Otro punto básico es una mayor inversión en tecnología e infraestructura que incremente la productividad del sector, acompañada del fomento de la capacitación de pescadores y pescadoras en materia de mercados y cadenas de valor que promueva la reducción de intermediarios y dé paso a una derrama económica directa y equitativa.

Esta estrategia se puede fortalecer si creamos conciencia sobre un consumo responsable y de mercado justo. El futuro de la alimentación en México está en nuestros mares, pero el consumo no ha alcanzado su potencial porque los mexicanos desconocen la amplia oferta de pescados y mariscos nacionales de gran calidad, sabor y buen precio, y privilegian productos extranjeros de menor calidad y precio Por lo tanto, pongamos en marcha campañas informativas que promuevan el consumo de especies en temporada –locales y regionales– y programas para diversificar la oferta hacia especies distintas alas que estamos acostumbrados a consumir.

Tenemos frente a nosotros la gran oportunidad de trabajar por un sector clave para México. El sector ribereño está comprometido con la seguridad alimentaria de los mexicanos, empleos dignos y seguros, y con el cuidado y respeto de todo lo que obtenemos de nuestros mares. En la Confederación Mexicana de Cooperativas Pesqueras y Acuícolas (CONMECOOP) seguiremos trabajando para dotarle a nuestra actividad la dignidad y relevancia que merece y estamos comprometidos para lograrlo.

Este Día Mundial de la Pesca quiero recordar que somos muchos los actores comprometidos con el futuro de la pesca, los océanos y sus recursos. El mar nos da mucho y sólo juntos lograremos retribuirle todo lo que nos ha dado.